

HUELLAS DE UN 30 DE SEPTIEMBRE
Testigos de un 30 de Septiembre
Éstas son historias de vecinos, trabajadores y dueños de negocios que, por su ubicación geográfica aquel día, se convirtieron en testigos del 30 de septiembre de 2010.
¿Qué vivieron y qué sintieron estas personas durante este fatídico día? Hoy, a cinco años de lo sucedido, hacemos estas preguntas a los personajes locales del día a día, quienes estuvieron esa jornada, pero que además están siempre.
Giovanny
Giovanny trabaja en un salón comedor cercano a la Mariana de Jesús. Lo que imaginó sería un día normal de trabajo, se convirtió en uno de los días en que más temió por su seguridad. Durante el resto del día, el comedor se fue tornando en un refugio para quienes necesitaban ponerse a salvo de los disturbios, las manifestaciones, los gases lacrimógenos, las piedras y las balas.
Gladys
La señora Gladys es dueña de una papelería en el barrio La Granja, en la calle San Gabriel. Cuenta que, durante el 30 de septiembre de 2010, lo que más se veía eran simpatizantes del Presidente subiendo por esta calle. Su temor más grande fueron los daños materiales que su negocio pudiera recibir. Esto, por fortuna, no ocurrió.
Guido
Guido es médico internista del Hospital Metropolitano. Aquel día, llegó a su consultorio frente al hospital, en el Centro Médico Mariana de Jesús (Calle B) y atendió a algunos pacientes con los que tenía cita. En horas de la tarde, terminó atrapado y su consultorio se convirtió en un búnker para los médicos, secretarias y demás personas que se encontraban allí.