

HUELLAS DE UN 30 DE SEPTIEMBRE

La condena de una estudiante
Alejandra Cevallos tenía 24 años cuando, un jueves 30 de Septiembre, sus compañeros de la universidad la llamaron para que los acompañe a las protestas en la tribuna de los Shyris.
Ahora, de 29, y enfrentándose a una condena de 4 años en la cárcel por los delitos de sabotaje y terrorismo, sostiene que el único crimen que tal vez cometió aquel día fue el de ser curiosa e imprudente.
Al adentrarse en las instalacones del canal del Estado, Alejandra, militante de oposición y estudiante de derecho, es convocada para una entrevista con Alex Mora. Ecuador TV transmite la cadena nacional que debido a los hechos que se suscitaban, el gobierno ordenó se difunda.
"Queríamos, como civiles, intervenir en la transmisión porque ningún otro canal estaba mostrando lo que en ese momento ocurría". Asimismo, su intención era la de la protesta social: abogar a favor de la libertad de expresión.
Alejandra expresa que todo lo que se dice contra ella es una manera de desligitimar su imagen, debido a que fue asambleísta suplente de un partido contrario al régimen. El año pasado, se pronunció una sentencia a la que actualmente está apelando, y se mantiene esperanzada en que organismos de justicia internacional intervengan en su caso.
Las secuelas que el 30 de Septiembre ha dejado en su vida, todavía las vive hoy día. "La gente tiene mucho miedo del 30S como tal. Por eso nadie quiere involucrarse conmigo, me es muy difìcil encontrar un trabajo estable y por eso aun no he podido terminar de pagar mis estudios". Pero, sin duda, lo que más le duele es los efectos que este hecho ha marcado en su hija, y bajo todas las circunstancias trata de protegerla.
El circo mediático que se orignó a su alrededor no ha dejado que esta mujer, madre y amiga siga su vida de forma normal. Alejandra es otra protagonista del 30 de Septiembre, su visión, nada más fue diferente.